Un crucero por el Sena, es dejarse llevar por las aguas mientras se contempla los mejores museos y monumentos de París, y si cae la noche, podrás ver la verdadera ciudad de la luz.
Quitarse los zapatos para pasear sobre una alfombra de arena fina y con la única compañía del sonido de las olas al morir contra la orilla, es uno de los mayores placeres, al menos para los que somos de tierra adentro.
Barrio alto de Lisboa, cuna del fado, canto al sentimiento, a las penas de amor, a la nostalgia por alguien que ha partido, a las cosas cotidianas y a las conquistas.
He aquí un siglo de historia, El Negresco, único y atemporal, escribió las páginas más bellas de la Costa Azul. Este gran barco blanco amarrado en la orilla de la Bahía de los Ángeles, frente al mar Mediterráneo.